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Los Millenials no queremos riquezas. Me explico: los Millenials somos nosotros, los jóvenes del siglo XXI -entre los que me incluyo muy a lo justo- y como generación del nuevo milenio que somos, no necesitaremos del sentido de la posesión material nunca más. No sufrimos esa fiebre consumista de finales del siglo pasado, cuando sólo eras alguien en la vida si en TU garaje, de TU casa, descansaba TU coche guardado de las inclemencias del medio ambiente. Todo comprado por ti, con TU dinero, gracias a TU sudor y esfuerzo realizado en TU trabajo, claro. Si, además, ese coche era de fabricación alemana, ¡buah!… ¡entonces ya eras lo más de lo más, el éxito hecho persona, el Michael Jackson de los Jacskon5! (aunque no precisamente negro ni precisamente blanco postizo con el tiempo).

Como iba diciendo, los Millenials, para ser felices, no necesitamos de una cuenta corriente abultada en el banco, ni de un perro de pura raza que nos cague con glamour la pernilla del pantalón. No necesitamos tampoco un reloj deslumbrante que nos obligue a darle cuerda (¡oh, Cortázar… mi Cortázar!); nada de eso: nosotros necesitamos experiencias. Sólo experiencias. Viajar, recorrer ciudades y países, surcar los siete mares en blablaboat o subir a una montaña con nuestra ilusión a cuestas para luego bajar a toda prisa buscando cobertura en el móvil. Por supuesto, mis contactos no pueden quedarse cinco minutos más sin ver esta maravillosa panorámica que he tomado con mi smartphone desde el punto más alto de mi ciudad. ¿De qué serviría si no? Al fin y al cabo, nuestra concepción de éxito se basa en el número de followers y likes envidiosos de nuestra ajetreada vida aventurera.

Y con eso, damas y caballeros, somos nosotros felices. Con el chute de adrenalina y serotonina efímero e instantáneo que nos ofrecen las experiencias y aventuras que vivimos. Bueno, todo hay que decirlo: son lo único que nos podemos permitir, al fin y al cabo. Pequeños despilfarres puntuales de dinero que no supongan un bocado demasiado grande a nuestros ya de por sí escasos ahorros. Es lo que tiene formar parte de la generación del trabajo precario, la de los contratos de formación o a media jornada. La generación de la fuga de cerebros, la de los ingenieros, profesores, periodistas o psicólogos trabajando de au-pair y friegaplatos en el extranjero.

Somos los Millenials porque suena así como muy kitsch, muy del año 2001, A space Odissey, ¡nuevo milenio y naves voladoras por nuestras ciudades! Somos los Millenials porque suena mejor que los Precarios, los Devaluados, la generación mejor pre-parada, si se me permite el chiste. Y debemos estar orgullosos de ello, según Mr. Wonderful y sus tazas de café, somos la generación que es feliz con poco, los que saben vivir el día a día sin molestarse en qué pasará mañana. Estamos siendo continuamente bombardeados con ese mensaje por todos lados, cómo no íbamos a ser felices con poco, si nos dicen que no hay otra forma de serlo, si jamás llegaremos a tener tanto. Si jamás nos dejarán acumular tanto. Y nos conformamos con ese mensaje simplista de una vida sin complicaciones, con saber aprovechar los pequeños momentos que nos ofrece la vida, mientras, por la espalda, nuestros gobiernos saquean la caja de las pensiones para tapar los agujeros que la corrupción endémica va dejando por doquier.

Author: Don Cobacho

Como ingeniero, siempre he sido de ciencias y matemáticas, pero ahora no consigo rimar letras con cifras, por lo que esta doble vida me está llevando a la locura.

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